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lunes, 28 de junio de 2010

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Gabriel, amor inmortal


Esta miniserie trata sobre Gabriel, un vampiro infeliz desde que le arrebató un vampiro a su esposa y le convirtió a él en un inmortal. Día tras día su existencia se le hace más dura debido a su sed de venganza. Sin embargo, conserva la esperanza de reencontrarse algún día con su bella esposa y poder tener esta vez un final feliz. Cierto día, Gabriel conoce a Eva, una joven enfermera que se parece muchísimo a su esposa ya fallecida. Así, Eva y Gabriel se conocen mejor y descubren que entre ellos existe una atracción física, sin embargo, pronto aparecerán inconvenientes. Francisco Pizarro, el vampiro que mató a la mujer de Gabriel y que convirtió a Gabriel, desea matar a Eva y a Gabriel. ¿Cuál será el desenlace? Os puedo asegurar que es totalmente inesperado!!

Cabe destacar que ha sido muy exitosa en latinoamérica, ya que es dónde la rodaron. Aunque algo parecida a las telenovelas a las que estamos acostumbrados, el tema vampírico le da un cambio a este género. Además, el papel de Gabriel es interpretado por Chayanne.

Espero que la disfrutéis.

La cita: Parte 1

Estaba tan nerviosa que había llegado casi una hora antes al parque. Se repetía una y otra vez que no importaba, que en casa solo habría estado dando vueltas de un lado a otro como un león enjaulado, retorciéndose las manos como tenía por costumbre cuando estaba nerviosa y echando furtivas miradas al reloj de la cocina cada minuto. Pero no podía evitar sentirse estúpida allí de pie, bajo un árbol, viendo pasar a las madres con sus cochecitos de bebé, a las parejas paseando de la mano y a los niños jugando al pilla en el césped. Y cada minuto que pasaba se sentía más estúpida aún. Estaba segura de que los niños la miraban de reojo y se reían por lo bajo. Debía de parecer un pasmarote allí de pie bajo aquel árbol, una chica a la que su novio había dejado plantada. Mirando a los niños por el rabillo del ojo pensó con desazón que tal vez no estuvieran tan desencaminados, que probablemente la fueran a dar plantón. Y se quedaría allí, sola y con el corazón roto, echando raíces bajo el árbol. Pero no era un árbol cualquiera, era su árbol, el árbol bajo el que se habían dado el primer beso, el árbol que lo había visto marchar de pie a su lado. Se preguntó si allí plantado el árbol le echaría tanto de menos como ella, si contaría los días para volver a verle, si estaría reprimiendo el aliento y albergando falsas esperanzas.

No pudo evitar regresar a su última noche, la noche en que lo había visto partir, lo había dejado partir con una falsa sonrisa, el corazón en un puño y una promesa. Volvió a verlo a la tenue luz de la farola de pie bajo el árbol, tan atractivo como lo recordaba. El cabello sedoso y tan oscuro como la noche le rozaba el cuello de la camisa blanca y aquel mechón rebelde que tanto le gustaba le caía como siempre sobre el ojo izquierdo con un ademán casual. Sobre aquellos ojos verdes de ensueño, aquellos ojos soñadores que parecían capaces de todo, aquellos ojos que le habían robado el corazón desde el primer momento y se lo habían llevado consigo. Y sonreía, su sonrisa deslumbrante sobre la piel morena y a pesar de todo escondía una infinita tristeza. Las despedidas son amargas. Entonces había estado segura, ahora ya no tanto. Él partía para realizar su sueño de ser cantante, la ambición de su vida y ella se quedaba atrás, en casa sola para verlo triunfar. Podría haberlo retenido a su lado-pensó no sin cierta amargura- Podría haberle suplicado que no se fuera y él habría aceptado, porque él haría cualquier cosa por ella. Al menos entonces lo hubiera hecho, ahora ya no lo sabía. Sin embargo sí había sabido entonces y sí seguía sabiendo ahora que ninguno de los dos hubiera podido ser feliz de esa manera. Que era injusto y caprichoso que renunciara a su sueño por quedarse junto a ella, que no tenía derecho alguno a retenerlo. Y aunque él no se hubiera quejado nunca, aunque él lo hubiera entendido y aceptado, aunque él nunca la hubiera culpado... la luz de su mirada se hubiera ido extinguiendo poco a poco y su sonrisa también hubiera perdido su brillo, su vitalidad, su esperanza... Aquello que ella tanto amaba de él, una parte inseparable de su carácter y no solo nunca se lo hubiera perdonado, sino que habría echo infeliz a la persona que amaba, hubiera asesinado su voluntad para siempre. Habría matado su corazón. Así que cuando recibió la magnífica oferta de la discográfica para grabar su primer disco, para hacer su primera gira por el mundo solo había sonreído, se había alegrado por él en lo más profundo; aunque por dentro su corazón se desangrara, aunque llorara lágrimas en el silencio. Le había dado todo su apoyo.

Y allí, bajo aquel árbol, hacía exactamente un año, Oliver había tomado sus manos pálidas entre las suyas cálidas y morenas, la había mirado a los ojos con aquella mirada verde desbordante de ilusiones y le había hecho una promesa con aquella voz que en apenas unos meses maravillaría a millones de fans en todo el mundo, aquella voz que hasta entonces había sido solo suya para maravillarla:

-Un año es tiempo, pero no es tanto tiempo para alguien que se ama tanto como nosotros dos. Será difícil para ambos, lo sé, pero nuestro vínculo es fuerte y sé que ni el tiempo, ni el dinero, ni la fama podrán romperlo. Yo creeré en ti y pensaré en ti cada día, cada instante. Cada canción que cante en cada punto del mapa será solo para ti, no importa cuanta gente la escuche, a cuanta gente le guste, será solo tuya. Y quiero que tú también pienses en mí, quiero que tú también creas en mí y que me esperes, que esperes mi regreso. Te prometo...- su voz se había encendido de pasión para pronunciar las últimas sílabas- te prometo que volveré a buscarte dentro de un año y si se he realizado mi sueño, si he triunfado te llevaré conmigo y nadie volverá a separarnos. Y sino me quedaré a tu lado siempre igualmente. Quiero que me prometas que dentro de un año volveremos a encontrarnos a esta misma hora, en este mismo lugar. Quiero que me prometas que dentro de un año estarás esperándome aquí- me apretó las manos con fuerza como si temiera que saliera huyendo, que lo abandonara allí con su promesa- Prométemelo, Sora, prométeme que volveremos a encontrarnos aquí dentro exactamente de un año.


Y Sora se había limitado a sonreír y con un enorme esfuerzo para que la voz no se le quebrara traicionando su dolor, había respondido con las tres únicas palabras que había logrado pronunciar:

-Es una promesa.

Y lo había visto marchar, lo había observado alejarse con el corazón en la mano mordiéndose el labio para no romper a llorar y tan solo cuando la noche se tragó por completo su silueta alta y esbelta había permitido que las lágrimas rodaran por sus mejillas. Aquella noche había compartido el dolor con aquel árbol, el guardián de su amor y sus secretos.

Sora regresó lentamente a la realidad, no sin cierto desazón, y volvió a comprobar el reloj. Con sobresalto descubrió que marcaba casi la hora indicada. Empezaba a anochecer y la gente se marchaba ya de vuelta a sus casas, las farolas empezaban a encenderse y pronto se quedaron el árbol y ella a solas sumidos en la semipenumbra. Las manecillas del reloj giraron hasta marcar la hora indicada, miró espectante a un lado y otro del camino, con el corazón desbocado y el miedo atenazando su garganta. Pero las manecillas se detuvieron y pasaron de largo sin que nadie apareciera. Se dejó caer abatida al suelo, apoyó la espalda contra el tronco de su árbol y continuó esperando. Pero el sabor amargo del desengaño le llenaba la boca, el alma y el corazón.

"Estúpida"-se dijo entre enfadada y decepcionada- "Estúpida. ¿Cómo podrías creer que él vendría? ¿Por qué iba a hacerlo?. Ha pasado un año entero y un año es mucho tiempo, en un año ocurren muchas cosas. Y más si él ahora es famoso, ahora mujeres del mundo entero lo adoran y muchas seguro más hermosas que yo. ¿Por qué iba a volver? No soy tan especial."

Enterró el rostro entre las manos para ocultar su desengaño, su bochorno, su dolor...

"Pero él hizo una promesa"-murmuró con debilidad la voz de la esperanza en su mente.

"¿Y acaso eso importa?"-le respondió mordaz- "Sabía que no vendría desde que escuché por primera vez su voz en la radio, desde que vi su videoclip por primera vez en televisión, desde que seguí su primera entrevista palabra a palabra, desde que emitieron en directo su primer concierto. Lo sabía y aun así me aferraba a esa ridícula promesa como si fuera sagrada, como si fuera inquebrantable. Estúpida de mí. Aunque veía su cara tan atractiva en las revistas, aunque oía a las adolescentes en las tiendas de discos suspirar por sus huesos... aún así seguía aferrándome a ella como a un clavo ardiendo, era lo que me mantenía cuerda, lo que me obligaba a seguir. He sido un zombie durante todo este año, la esclava de una promesa sin valor. Todo el día con la radio encendida por si sonaba alguno de sus singles, con la tele puesta cada vez que aparecía en algún programa aunque solo fuera durante un segundo solo por poder verlo, con sus canciones en mis cascos cada vez que salía a la calle imaginando que me cantaba al oído como hacía algunas noches antes. Había estado viviendo en un sueño, suspendida en una ilusión huidiza, adicta a su voz, a sus canciones, a sus actuaciones, a las sonrisas blancas que captaba la televisión como si fueran mías. Y ahora por fin despertaba a la realidad, la promesa se resquebrajaba, el sueño moría y yo con él. Él no vendría."

La lluvia comenzó a caer gota a gota con dureza sobre ella y Sora levantó la cara al cielo y dejó que la lluvia limpiara sus lágrimas amargas. Pero cuanto más fuerte caía más gruesas eran sus lágrimas, más altos parecían sus sollozos y las gotas de lluvia se mezclaban con las lágrimas, endulzándolas antes de llegar a sus labios. Recordó el estribillo de una de sus canciones:

Bebiendo agua de lluvia
me pregunto porque su sabor es salado,
hasta que te encuentro oculta en mi memoria
y descubro que estoy llorando.

Tarareando el estribillo con amargura, paladeando el sentido de sus palabras, se puso en pie con dificultad, como si beber el agua de lluvia la hubiera emborrachado, o tal vez embriagada por el sabor salado de sus propias lágrimas. 

La lluvia caía sin compasión sobre ella adhiriendo su vestido de tiras blanco a su cuerpo y desbordándose sobre su cabello castaño y el reloj marcaba una hora más de la hora indicada cuando se dio por vencida y se enfrentó sola al camino de regreso a casa.

CONTINUARÁ ...

domingo, 27 de junio de 2010

Mi guardián secreto (Tonari no shugoshin)

Mi Guardian Secreto es un manga shojo de dos tomos de la autora Ako Shimaki, serio y con un toque de ficción, que, sin embargo, describe los sentimientos humanos de forma acertada y realista.
Rio es huerfana, vive con su hermano menor aquien debe cuidar, trabaja y encima estudia en el instituto. Lleva una vida monótona y agotadora hasta que un día compra una carta de una baraja medieval que resulta estar hechizada. En sus sueños comienza a aparecer un atractivo, dulce y valeroso caballero medieval llamado Lancelot que cambiará sus sentimientos. ¿Puede ser él real? ¿Podría salir de la carta para estar a su lado?

Una preciosa historia de amor con una pizca de ficción y un buen pellizco de realidad. Describe con maestría en dos tomos los sentimientos humanos acompañados de buenas ilustraciones y un irresistible príncipe azul. ¿Qué más se puede pedir?


Chobits Wallpapers: Chii y Hideki

Algunas imágenes de la parejita de Chobits: Chii y Hideki.

Chobits Wallpapers: Chii

Chii es preciosa pero además las Clamp la visten con trajes de ensueño. He aquí algunas magníficas imágenes:

Chobits

Otra de las magníficas historias de las Clamp que incluye tecnología, amistad, ternura, amor y misterio.

En un futuro cercano los ordenadores tienen forma humana y son conocidos como Persecon. Se han vuelto casi imprescindibles para los humanos que los usan como acompañantes, asistentes, camareros, tenderos, cuidadores etc. Hideki, un chico de pueblo pobre recien llegado a la ciudad para estudiar, sueña con comprarse uno pero no tiene el dinero suficiente. Una noche de vuelta a su apartamento la suerte le sonríe cuando se encuentra a una preciosa Persecon aparentemente nueva en la basura. Sin pensarlo dos veces se la lleva a casa y pese a sus inexistentes conocimientos en informática logra encenderla. Pero resulta que la Persecon está estropeada, no sabe hacer absolutamente nada y la única palabra que sabe decir es chii. Hideki la apoda Chii y emprende la dificil tarea de enseñarle, sin contar con que poco a poco se irá encariñando de ella. Pero pronto descubre que Chii es más de lo que parece, que posee habilidades asombrosas y todo apunta a que podría tratarse de un Chobit: un Persecon legendario con personalidad propia, algo que hasta entonces no era más que una leyenda urbana.

La ternura y la inocencia de Chii, la torpeza y la sinceridad de Hideki hacen de este shojo una preciosa historia de amor. ¿Pero puede amar un ordenador? ¿Y puede un hombre enamorarse de su Persecon sin consecuencias?

¿Por qué se termina el amor?


REPORTAJE

¿Por qué se termina el amor?
¿Por qué está con su pareja? ¿Qué le mantiene unido a ella? ¿Qué pasaría si la relación se acabara? ¿Cómo la responsabiliza de su felicidad? ¿Qué gana cuando le hace daño a su pareja? ¿Cómo le demuestra que la acepta como es? ¿Qué podría hacer para mejorar la relación?

BORJA VILASECA 06/06/2010

Todos deseamos amar y ser amados. Sin embargo, muchas relaciones afectivas terminan convirtiéndose en sinónimo de rutina, conflicto y sufrimiento. A pesar de nuestras buenas intenciones, muy pocas parejas logran mantener encendida la llama del amor con el paso del tiempo.

¿Por qué son tan complicadas las relaciones? ¿Por qué provocan tanto dolor y sufrimiento? ¿Por qué se termina el amor? Por muy duro que pueda parecer, cada vez más expertos afirman que todo esto sucede porque, en primer lugar, "el amor nunca existió". Así lo piensa y lo escribe la reconocida terapeuta Louise L. Hay, autora de Usted puede sanar su vida y El poder está dentro de ti. "Si bien al principio lo confundimos con el enamoramiento, más adelante volvemos a equivocarnos, creyendo que el amor es el sentimiento amoroso", afirma.

"Muchas personas dejan de amar a sus parejas porque ya no tienen sentimientos de amor hacia ellas", apunta Hay. "Es un enfoque victimista y reactivo. Más que nada porque los sentimientos surgen como consecuencia de nuestras actitudes y comportamientos amorosos. Para amar de verdad debemos asumir la responsabilidad de crear este tipo de conductas, desarrollando nuestra proactividad al servicio de la relación".

El quid de la cuestión radica en que "es imposible amar a los demás si no nos amamos a nosotros mismos primero", sostiene Hay. Esto es precisamente lo que descubrió Sergio Piera tras romperse su relación. "Debido a nuestra falta de autoestima, buscamos en nuestro compañero sentimental el cariño, el aprecio, el reconocimiento y el apoyo que no nos damos a nosotros mismos", señala Hay.

Pero, ¿qué es, entonces, la autoestima? Etimológicamente, se trata de una sustantivo formado por el prefijo griego autos -que significa 'por sí mismo'- y la palabra latina aestima -del verbo aestimare, que quiere decir 'evaluar, valorar, tasar'... Así, la autoestima se define como "la manera en la que nos valoramos a nosotros mismos". Y no se trata de sobre- o subestimarnos, sino de vernos y aceptarnos tal como somos. Este es el viaje que propone el autoconocimiento y el desarrollo personal, dos procesos cada vez más integrados y demandados en nuestra sociedad.

Tal como escribió el filósofo John Gray, "los hombres son de Marte, y las mujeres, de Venus". Y es que a pesar de formar parte de la misma especie, somos diferentes biológica, física y psicológicamente. "La posibilidad de unirnos, e incluso fusionarnos emocional y sexualmente, pasa por comprender y aprovechar esta diferencia para poder así complementarnos como pareja", explica el experto en psicobiología, David Deida, autor de El camino del hombre superior y En íntima comunión.

Después de una década dirigiendo proyectos de investigación en la Universidad de California, Deida ha concluido que "una de las claves para que las relaciones perduren es mantener encendida la pasión sexual. Para que la atracción y el deseo no se desvanezcan es necesario que uno de los dos amantes encarne y potencie el rol masculino (vigorosidad, fuerza e iniciativa) y el otro el femenino, en el que destaca la afectividad, la empatía y la receptividad". Según Deida, existen dos tipos de esencias sexuales: la masculina y la femenina, que no necesariamente se corresponden con el hombre y la mujer, sino con el rol que desempeñan en la pareja. "A la esencia sexual masculina le mueve buscar la libertad a toda costa, invierte mucho tiempo y energía en conseguir diferentes metas y objetivos. Es la encargada de dar seguridad y dirección a la relación. La prioridad de la esencia sexual femenina es la búsqueda de amor, cariño y complicidad en su mundo de relaciones afectivas, encabezadas por la que mantienen con su pareja".

En opinión de Deida, "en la medida en que los amantes se polarizan, conociendo y respetando sus diferencias, la atracción, el deseo y la pasión sexual no sólo crecen, sino que se vuelven sostenibles con los años". Para lograrlo, "la esencia sexual masculina debe trascender su obsesión por la libertad, dedicando más tiempo y energía para cuidar su vínculo afectivo". Por su parte, "la esencia sexual femenina ha de vencer su anhelo de ser amada, aprendiendo a ser más autónoma e independiente emocionalmente y dejando espacios para no ahogar a su pareja". Tal como ha descubierto Eulalia Casas, "cuanta más libertad goza la relación, más posibilidades existen de que florezca el verdadero amor", concluye Deida.

No puedo vivir contigo ni sin ti". Este es el estribillo de una conocida canción del grupo de rock U2, tocada en directo por primera vez el 4 de abril de 1987. Dos décadas más tarde, la prestigiosa revista Rolling Stone la consideró una de las 500 mejores canciones de todos los tiempos. A día de hoy se ha convertido en un canto universal sobre nuestra incapacidad para estar en pareja. Por más que nos esforcemos, nos cuesta mucho vivir con la persona que amamos. Y por más que lo intentemos, tampoco soportamos hacerlo sin ella. Nos guste o no, solemos quedar atrapados por esta disyuntiva. Eso sí, a pesar del dolor y del sufrimiento que experimentamos cuando terminan nuestras relaciones sentimentales, jamás nos damos por vencidos. No importa la edad que tengamos. Ni siquiera nuestro currículo afectivo. Al igual que Miguel Elipe, ninguno de nosotros quiere renunciar a amar y ser amado.

Muchos afirman que el amor es algo que no puede buscarse, sino que termina por aparecer en nuestra vida. Sin embargo, es tal la necesidad de compartir nuestra existencia con alguien, que en los últimos años están proliferando las agencias matrimoniales y los centros de relaciones personales. Cupidos profesionales que cuentan con más clientes cada vez debido a la falta de tiempo y dedicación para crear nuevas relaciones afectivas.

Entre otros centros especializados, Alter Ego cuenta actualmente con 10.000 clientes, de edades comprendidas entre los 25 y los 80 años. Eva Sellés, una de sus psicólogas, desmonta la creencia de que "los polos opuestos se atraen". Para que una pareja funcione, "las dos personas han de contar con principios y valores comunes, así como inquietudes, gustos y hobbies parecidos". Eso sí, "dentro de esta compatibilidad emocional hay lugar de sobra para la diferencia, que es lo que permite que los dos se complementen".

Este tipo de agencias elaboran un perfil psicológico de los interesados y a partir de ahí hacen una selección de candidatos que podrían funcionar como pareja; se les proporciona un número de teléfono y ya pueden establecer la primera cita. Sellés asegura que "sólo se necesitan unos minutos para que las dos partes corroboren si existe una cierta química emocional, física y sexual. Esto es algo que un ordenador jamás podrá determinar".

La experiencia de Isabel Lerin y Tomás Suc demuestra que el verdadero amor se sustenta bajo tres pilares: en primer lugar, la responsabilidad personal, que consiste en que cada amante se haga cargo de sí mismo psicológicamente. En segundo lugar, la interdependencia. Una vez conquistada la autonomía e independencia emocional, el aprendizaje radica en construir una convivencia constructiva, honesta y respetuosa. Y por último, valorar y disfrutar de la persona con la que compartimos nuestra vida tal como es.

Esto es precisamente lo que escribió el médico neuropsiquiatra y psicoanalista Fritz Perls, creador, junto con su esposa, Laura Perls, de la terapia Gestalt: "Yo soy yo, tú eres tú. Yo no vine a este mundo para vivir de acuerdo a tus expectativas. Tú no viniste a este mundo para vivir de acuerdo con mis expectativas. Yo hago mi vida, tú haces la tuya. Si coincidimos, será maravilloso. Si no, no hay nada que hacer".

Si hoy por hoy nuestras relaciones están marcadas por la rutina, el conflicto y el sufrimiento es porque nadie nos ha enseñado a amar. Pero como cualquier otro arte, se aprende a base de practicar y cometer errores. Y si no que se lo pregunten a Isabel y a Tomás. Ellos han descubierto que el amor es como la semilla de una flor. Para que brote, exhale su aroma y ofrezca sus frutos a la vida requiere cuidados diarios. Al igual que la flor, el amor necesita ser regado con agua, nutrirse de varias horas de sol y ser mimado con dosis de ternura y cariño cada día. El reto de cada pareja consiste en convertir esta metáfora en una realidad, explorando en cada caso cuál es la mejor forma de conseguirlo. Nunca hemos de olvidar que, tarde o temprano, cosecharemos lo que hayamos sembrado.

El amor es una palabra muy maltratada por la sociedad. Tanto es así, que en un primer momento suele confundirse con el enamoramiento. En opinión del psicólogo clínico Walter Riso, experto en relaciones de pareja, "el enamoramiento es un estado de atracción y pasión que suele durar entre seis meses y dos años, estrechamente relacionado con nuestra necesidad biológica de procreación". Dicho de otra manera: es la trampa en la que caemos cuando vivimos condicionados por nuestro instinto de supervivencia. Durante este periodo "nos obsesionamos con la persona amada, queriendo estar a su lado todo el tiempo y a cualquier precio. Es como un hechizo fisiológico que nos nubla la razón, volviéndonos adictos al objeto de nuestro deseo". A nivel psicológico, "el enamoramiento nos lleva a distorsionar la realidad, proyectando una imagen idealizada sobre nuestra pareja". Tal y como le sucedía a Paquita Gomero, "estamos tan cegados por el intenso torbellino emocional que sentimos en nuestro corazón, que no vemos al otro tal como es, sino como nos gustaría que fuese", reconoce Riso.

Y en base a esta visión deformada, "muchas personas se comprometen, se casan o toman otro tipo de importantes decisiones que son determinantes para su futuro afectivo", sostiene Riso, autor de ¿Amar o depender?, Amores altamente peligrosos y Los límites del amor. Una vez se desvanecen los efectos del enamoramiento, los amantes empiezan a verse tal y como realmente son. "Y es entonces cuando comienza la verdadera relación de pareja, pudiendo cultivar un amor sano, nutritivo y duradero", señala este experto. En este punto del camino es donde se pone de manifiesto el auténtico compromiso de la pareja.

La paradoja inherente a nuestros vínculos afectivos es que todos deseamos ser queridos, pero ¿cuántos amamos realmente? Y es que una cosa es querer, y otra muy distinta, amar. A juicio del psicólogo clínico Walter Riso: "Queremos cuando sentimos un vacío y una carencia que creemos que el otro debe llenar con su amor". En cambio, "amamos cuando experimentamos abundancia y plenitud en nuestro interior, convirtiéndonos en cómplices del bienestar de nuestra pareja".

A menos que cada uno de los dos amantes se responsabilice de ser feliz por sí mismo, la relación puede convertirse en un campo de batalla. De hecho, "muchas parejas terminan encerrando su amor en la cárcel de la dependencia emocional, creyendo erróneamente que el otro es la única fuente de su felicidad", apunta Riso. "Es entonces cuando aparecen en escena el apego (creer que sin el otro no se puede vivir), los celos (tener miedo de perder al compañero sentimental), la posesividad (tratar al otro como si nos perteneciera) y el rencor, que nos lleva a sentir rabia e incluso odio hacia nuestra pareja, creyendo que es la causa de nuestro malestar.

Y por si fuera poco, se sabe que cada conflicto que mantenemos con nuestra pareja deja heridas en nuestra mente y en nuestro corazón. Además, "con el tiempo, nuestro cerebro va tejiendo una red neuronal en la que se archivan todos esos desagradables episodios de violencia psicológica", señala este experto. Esta es la razón por la que a veces, cuando la relación está muy deteriorada, basta un simple comentario para que iniciemos una nueva y desagradable discusión. Lo cierto es que Riso ha trabajado con parejas que, más allá de separarse, han terminado literalmente destruyéndose.

Según los últimos datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), el año pasado se produjeron en España 123.450 divorcios, separaciones y nulidades, frente a los 131.317 de 2008 y los 141.246 de 2007. "Esta tendencia a la baja no tiene nada que ver con una mejora sustancial de la convivencia", afirma el abogado matrimonialista José García Berzosa. Por lo visto existen otros motivos menos románticos: "La crisis económica ha obligado a las familias a abrocharse el cinturón", añade García Berzosa

Por más que hayan dejado de amarse, muchas parejas no pueden permitirse los 1.200 euros que cuesta un divorcio de mutuo acuerdo. Y ya no digamos pagar un mínimo de 1.800 euros, que es lo que vale llevar los trapos sucios hasta la sala de un juzgado. Aun así, en muchos casos, la grieta emocional entre los dos cónyuges es tan grande, que no dudan en echar mano de sus ahorros -e incluso pedir algún crédito- para que un juez decida cómo resolver su disputa sentimental. Entre otros casos curiosos, García Berzosa recuerda una pareja que se divorció el día después de su viaje de novios y otra que lo hizo siendo ya octogenarios, una semana después de enterrar a su único hijo.

Lo curioso es que una buena parte de estas separaciones se producen en septiembre, justo después de las vacaciones. "Es cierto que la rutina laboral y conyugal devora día tras día cualquier posibilidad de nutrir el amor en la pareja, pero también lo es que esa misma rutina les mantiene ocupados y distraídos", explica este abogado matrimonialista.

Por eso, cuando los amantes conviven de forma intensiva durante varias semanas seguidas, "es el momento en el que pueden acabar reconociendo que ya no se soportan más". Es entonces cuando la separación puede convertirse en un proceso alquímico, transformando el amor en odio.

El País. http://www.elpais.com/articulo/portada/termina/amor/elpepusoceps/20100606elpepspor_8/Tes

Moulin Rouge wallpapers

Aquí tenéis imágenes de la película Moulin Rouge protagonizada por Satine (Nicole Kidman) y Christian (Ewan McGregor).









sábado, 26 de junio de 2010

Final Fantasy X: El beso

Sin duda la escena más memorable del juego, la que nos dejó a todos con la boca abierta por lo inesperado, lo hermoso y lo conmovedor, sin olvidar la preciosa canción Suteki da ne que oímos por primera vez en esta escena.

INTRODUCCIÓN A LA ESCENA: Tidus descubre que Yuna está dispuesta a dar su vida para vencer a Sin y traer por fin la paz a su mundo y decide ir a hablar con ella. Por otro lado Yuna se siente cansada y abatida y por primera vez se pregunta si su sacrificio valdrá la pena, si será suficiente para salvar Spira. En un momento tan difícil Tidus llega para consolarla.

He aquí la escena completa del beso, también conocida como The Spring (La fuente):